Itinerario:
Puede accederse al hayedo utilizando la carretera que enlaza Agreda con la Aldehuela de Agreda. Tras recorrer 6 Km. Seguimos la pista forestal que conduce al hayedo, a 3 Km. Allí comienza una excursión que transcurrirá siguiendo el camino entre un arbolado relicto de antiguas épocas que denuncia con su presencia y su silencio.
Qué ver:
Si el día es despejado, podremos contemplar el valle del Ebro enmarcado por los Pirineos en el fondo y el cauce del río, puesto de manifiesto por las neblinas que escapan del curso del agua.
En el interior del bosque, nos sorprenderá su silencio y el lecho de hojas caídas, desprovisto de prácticamente otro tipo de vegetación, siendo esta una característica de los hayedos, aunque no es raro encontrar en las estribaciones el protegido acebo, la escoba o el brezo y, dependiendo de la época del año, diversas frutas silvestres.
Si la visita la realizamos en verano, notaremos el ambiente umbrío que se respira en su interior y el verde follaje brillante del haya, pero no olvidemos que el verdadero espectáculo de sinfonía de colores solo se encuentra en otoño, cuando las hojas cambian de color y el monte adquiere enmarañados tintes amarillo, verde y grana.
No será difícil, en silencio, observar la laboriosidad de pájaros insectívoros, como los carboneros, escuchar el repiqueteo del pájaro carpintero y descubrir, entre las hojas, hozadas que muestran la actividad de jabalíes.
Cuándo:
En verano y en otoño disfrutaremos con mayor intensidad de este paraje natural que incita al paseo, corto o largo, la lectura y la conversación si vamos acompañados.

